Desde la creación del Sistema de Regulación Sectorial (SIRESE), su rol ha sido conservador en el ejercicio de las funciones regulatorias, debido a que la corriente predominante a nivel mundial planteaba la independencia, neutralidad y poca exposición pública del ente regulador.
Este enfoque inicial dio lugar a que en grandes segmentos de la población se desconozca la importancia de las funciones regulatorias, los resultados y se cuestione la falta de acercamiento a la sociedad, lo que generó un prejuicio acerca del trabajo del ente regulador.
En cambio hoy son cada vez más los que consideran que la regulación debe asumir un papel proactivo en el diseño de políticas de desarrollo sectorial para contribuir al desarrollo del país, haciendo que cada vez más personas accedan a mejores servicios.
En la gestión 2004 -2005 se inició un proceso de remodelación de la identidad de la Superintendencia General y del sistema en su conjunto, que consiste en cambiar la imagen del SIRESE para mostrar un regulador comprometido con los problemas que enfrentan los sectores más débiles de la sociedad.
En la gestión 2004 – 2005, la Superintendencia General enfocó sus actividades en cuatro objetivos: i) mejorar el control de las empresas reguladas, con relación a sus compromisos contractuales, ii) mejorar los instrumentos de defensa de los derechos del consumidor y la promoción de acciones orientadas a la universalización de los servicios regulados iii) rendir cuentas (accountability) y construir la gobernancia regulatoria, y iv) defender y promover la competencia en los sectores regulados por el SIRESE.
Mediante estos objetivos, la Superintendencia General inició el proceso de remodelación de imagen que necesita continuidad para alcanzar las metas trazadas por esta institución.
El control de facturación y medición de la calidad/cantidad del producto/servicio es una tarea fundamental que debe desarrollar el ente regulador de manera permanente. De este modo se asegura que el consumidor pague lo justo por la cantidad y calidad del producto/servicio recibidos. Un inadecuado control provoca transferencias.